La incidencia de la enfermedad de Alzheimer ha aumentado en los últimos hasta afectar ya al 10 % de la población de las Islas mayor de 65 años, lo que supone unas 30.000 personas enfermas de esta demencia. Entre los mayores de 80 años, la incidencia del mal llega al 50 % de la población. La presidenta de Alzheimer Canarias, Modesta Gil, dio a conocer ayer estos datos y mostró su alarma ante el crecimiento de esta enfermedad, que en pocos años ha pasado de afectar al 6% de los mayores al 10 % actual. Alzheimer Canarias destaca el escaso número de plazas existentes en el ámbito público para estos enfermos.
“Sólo el 2 % de los afectados por una demencia en Canarias está ingresado en un centro público y la lista de espera para entrar en uno de ellos llega a las 2.000 personas“, lo que equivale a prácticamente morir o alcanzar el máximo deterioro en esa infame espera. Deseo intercalar hoy buena parte de una canción preciosa de J.M. Serrat dedicado a los viejos -Llegar a viejo- porque esta enfernedad hace mella especialmente en personas de edades avanzadas cuando la incertidumbre y el miedo no se diagnostica pero es el principio del fin.
LLEGAR A VIEJO (escúchenla en este ENLACE)
Si se llevasen el miedo
y nos dejasen lo bailado
para enfrentar el presente.
Si se llegase entrenado
y con ánimos suficientes.
Contaba Modesta Gil que hay un agravante en los datos que aportaba: “el 40 % de las familias no lleva a sus mayores al médico cuando empiezan a perder memoria porque lo achacan a la edad”, señaló Gil. Esta diciendo Modesta Gil que igual son más los afectados o en todo caso son diagnosticados tarde. Hay dejadez. De nuevo, otro año más, críticas razonadas al gobierno de Canarias por su desidia a la hora de repartir las ayudas a estos enfermos tal como recoge la Ley de Dependencia.
Si se viviese entre amigos
que al menos de vez en cuando
pasasen una pelota.
Si el cansancio y la derrota
no supiesen tan amargo.
Si fuesen poniendo luces
en el camino, a medida
que el corazón se acobarda
y los ángeles de la guarda
diesen señales de vida.
La ley es muy buena si funcionara tal como ocurre en el País Vasco, Navarra y Cataluña y no en Canarias. Para que lo sepan de primera mano esto fue lo que denunció Modesta Gil. Léanlo con atención por favor, para que vean en manos de quien estamos: “Los afectados, a los enfermos de Alzheimer que solicitan ayuda de la Ley de Dependencia y cumplen los requisitos exigidos, se les realiza el Plan Individualizado de Atención (PIA) como último trámite antes de concederles el dinero. Ahí es donde falla el Gobierno canario, reteniendo multitud de planes y la gente no recibe la ayuda, hay casos de enfermos que tienen el PIA desde 2007 y aún no les han dado el dinero”.
Quizás llegar a viejo
sería más llevadero,
más confortable
más duradero.
Si el ayer no se olvidase tan aprisa.
Si tuviesen más cuidado en donde pisan.
Esas ayudas se traducen en 700 euros para los enfermos ingresados en un centro de día, o 400 euros para la ayuda a las familias que cuidan a los afectados en el hogar. “Es cuestión de prioridades porque el Gobierno tiene el dinero que le corresponde por la Ley de Dependencia y lo mismo que se hace en Castilla-León, Asturias o Santander se podría hacer en Canarias, digo yo”, denunció Modesta Gil.
La crisis también ha afectado a la enfermedad ya que numerosas familias que tenían enfermos ingresados en residencias privadas los están sacando y llevando a sus casas. “No es una buena idea sacar a un enfermo de un centro especializado, pero es cierto que son muy caros y muchas familias no se pueden permitir pagar los 1.800 ó 2.400 euros mensuales que cuesta una residencia privada”.
En este sentido, Alzheimer Canarias denunció la falta de aportaciones del Gobierno canario a las organizaciones especializadas en la atención a estos enfermos. “Sólo aporta el 30 % de su presupuesto anual para atender a enfermos en las asociaciones, lo que significa unos 300.000 euros al año, el resto tenemos que buscarlo nosotros dónde sea”, lamentó Gil. Alzheimer Canarias gestiona dos centros para atender a estos enfermos, Nuestra Señora de Fátima, que cuida a 60 afectados severos, y un local terapeútico en Olof Palme, con 60 pacientes.
…Y del pedazo de cielo
reservado para cuando
toca entregar el equipo,
repartiesen anticipos
a los más necesitados.
Quizás llegar a viejo
sería todo un progreso,
un buen remate
un final con beso.
En lugar de arrinconarlos en la historia
convertidos en fantasmas con memoria.
Si no estuviese tan oscuro
a la vuelta de la esquina.
O simplemente si todos
entendiésemos que todos
llevamos un viejo encima…




