La relajación podría ser entendida como el "no hacer nada"; sin embargo, esto no es correcto. Si realmente relajarse fuera no hacer nada, no ocurriría que muchas personas afirman que les cuesta relajarse. Piensa, por ejemplo, en esos momentos en los que te encuentras tumbado o tumbada en tu sofá; puede que aparentemente no estés haciendo nada en concreto, pero tu cabeza estar bullendo de actividad, repasando las preocupaciones que te asaltan.
En vez de considerar la relajación como "no hacer nada" la definiremos como un estado percibido positivamente en el que una persona siente alivio de la tensión o el agotamiento. Por tanto, sólo estaremos relajados cuando el efecto evidente es que no nos sentimos tensos.
¿Cómo lograr liberar la tensión?
Lo cierto es que hay muchos mecanismos que podrían ayudar: hacer ejercicio, artes como el yoga o el tai-chi, salir a pasear, los ejercicios que propondré en futuras notas, etc. El efecto que cada una de estas actividades tiene en cada persona puede ser muy diferente, por lo que, más que hablar de "mejores" o "peores" técnicas de relajación, sería más conveniente hablar de técnicas que se adaptan mejor o peor a una persona determinada.
¿Para qué relajarse?
La relajación tiene diversas utilidades. Puede utilizarse para:
- Como medida de prevención
- Como tratamiento en situaciones como ansiedad, hipertensión, asma, cefaleas, etc.
- Como técnica para afrontar las situaciones difíciles de la vida cotidiana
El procedimiento de la relajación
- Preparación del ambiente: En un primer momento, busca un lugar lo más tranquilo posible para ejercitarte. Posteriormente, cuando domines la técnica de la relajación, podrás buscar entornos más naturales, más cercanos a tu día a día cotidiano. Evita las posibles interrupciones y busca un sitio en el que te sientas verdaderamente cómodo/a.
- Confidencialidad: Cuando se practica la relajación en grupo, es necesario garantizar un ambiente de confianza en el que los participantes perciban que su intimidad está protegida.
- Postura: La postura habitual para la relajación es tumbados boca arriba sobre una superficie confortable, puesto que de esa manera nos será más fácil relajar nuestro cuerpo. No obstante, hay personas que, por distintas razones, les cuesta relajarse de la manera descrita, por lo que otra postura podría ser sentados, con los pies apoyados en el suelo y la espalda recta (con la espalda curvada acumularíamos tensión en las zonas lumbar, dorsal o cervical). Un posible inconveniente de la postura tumbados boca arriba es la posibilidad de que la persona se quede dormida. Si tiendes a quedarte dormido/a mientras practicas la relajación tumbado/a, prueba a sentarte. Ten en cuenta que cada método de relajación puede recomendar una postura u otra, por lo que revisa siempre en las instrucciones de los ejercicios cuál es la más indicada.
- Ritmo: Cualquier técnica de relajación implica que las instrucciones (que podemos darnos en voz alta, voz baja, grabadas previamente, por medio de un instructor, etc.) se presenten de forma tranquila, sin llegar a ser hipnóticas, porque puede "desesperar" a la persona. Lo ideal es aprenderse el guión de la técnica de relajación y seguirlo mentalmente pero, para empezar, podemos seguir relajaciones guiadas como las que ofreceré más adelante. Si vas a grabar tu voz para luego escuchar las instrucciones, recuerda dejar pausas entre ellas para que te de suficiente tiempo a terminarlas.
- Finalización: La relajación se consigue de forma progresiva; esto es, de un nivel normal de activación hasta una relajaciópn cada vez más profunda. Para finalizar, debemos también ir pasando progresivamente de un estado profundo de relajación hasta un estado de vigilia normal. Por tanto, no cortes bruscamente la relajación, sino ve preparándote para incorporarte.
- Frecuencia de la práctica: Tal y como otro tipo de entrenamiento, la relajación requiere práctica. En un principio, te costará más relajarte y luego, conforme entrenes la técnica, te irá costando cada vez menos hasta resultar un proceso automatizado. Al igual que cuando una persona aprende a conducir, al principio cuesta mucho y es un proceso muy estructurado, luego cada persona va adaptándolo a sus características y viéndolo como algo mucho más natural. Algunas recomendaciones hablan de dedicarle unos quince minutos diarios a relajarse, hasta que se ha aprendido la técnica.




